Te debía un poema.
Y ahora que nos miramos
como si ya no existiera
esa eterna primavera
que se nos fue de las manos,
ahora que no navegan
las estrellas por las venas
y las olas ya no juegan
en Iona con las sirenas,
te debería un poema.
Te debo un poema.
Y ahora que los caminos
buscan puntos cardinales
que orienten a peregrinos
perdidos entre ramales
de los abades divinos,
rescato de mis adentros
esta letra que me trema
como si fuera reencuentro
porque te debo un poema.
Te deberé otro poema.
Y ahora que los islotes
mantienen la hierba fresca
y le devuelven sus dotes
a la genial picaresca
de prender fuego a la yesca
con tus pies como pivotes,
ahora que anda segura
sobre el verde ecosistema
el perfil de tu figura
mirando una luz ajena,
el horizonte augura
una tentadora escena
que mantiene la aventura
de deberte otro poema.