El mundo ruge de dolor,
la tristeza se aprecia en cada individuo;
encerrados nos hallamos en jaulas
donde un aparato produce el aire que consumimos.
Sentados miramos la luz,
personas, paisajes, productos,...
nos hipnotizan, absorben nuestras ideas
y ya no imaginamos la ilusión del futuro.
Manejan nuestro ingenio,
apagan por horas nuestra creatividad,
y cómo pensar no está permitido
no somos conscientes de ádonde vamos a parar...
Te echo de menos, vida,
la chispa en miradas dichosas
las risas de gente alborotada,
los colores de la vida real que todavía me asombran.
Y es que un abrazo y un beso
jamás entrarán por la mirada;
se necesita el calor y la suavidad de la piel
para sentir cómo en el alma se clavan.