Cuan lejos quedaron los azules de los cielos
cuando las nubes bajaron
y dejaron correr la lluvia entre las pestañas.
Cuan lejos quedaron los abriles oliendo a manzanilla
mientras buscabas pasar las páginas del libro
para limpiar el color de la tristeza.
Al lado se movía la cuchara
desliendo el sabor de la desesperanza,
muy despacio se colaron las nubes por la ventana.