Café, oscuro corazón de la mañana,
pequeño sol que despierta entre mis manos;
brújula de insomnios,
rescoldo donde arden los recuerdos.
En los silencios navega tu aroma
como barco perdido hacia el alba;
tu humo es una carta que escribe el aire
con la tinta secreta de los sueños.
Después de la tormenta, eres bosque
y refugio encendido en la intemperie,
la voz de un amigo que nunca pregunta.
Bebo tu sombra
y el día sentido comienza a tener:
hasta la tristeza endulza sus labios
cuando encuentra café sobre la mesa.
JUSTO ALDÚ © Derechos reservados 2026