Mi memoria consternada,
que ayer no concibió el olvido,
te recuerda el día de hoy.
Tu palabra feroz,
que dejó mi corazón lastimado...
En las rosas del jardín te busco,
pero no te encuentro.
Amor difunto
que anestesiado dejó mi encanto,
si yo le canto a la vida para sanar,
¿por qué mi alma no sana?
Sosteniendo la mañana
(qué difícil de llevar),
no da el brazo a torcer;
aunque en el presente
estés ausente,
sigo viviendo en el ayer.