Natashacasi

La despedida

Si el ave más prístina pudiera llorar,

me preguntaría cómo parar.

Si el alma tuviera manos para abrazar,

me diría: llévame.

Si arrancar la vena pudiera,

esa sangre vaciaría el mar.

Los espejos reflejan dolor.

El alba, el ocaso.

La risa se estranguló en la desilusión.

En cautiverio la razón quedó.

Frío, húmedo, invernal,

en pedazos rotos la vanidad.

Errores como sombras persiguen al leñador.

Hoy la hoguera arde.

 

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