ALMAS LIBRES.

Desesperanza

Si me das un puñal no me arrepentiré

de escribir en tu mano la desdicha de mi ser.

Si me das una pistola mataré el ayer

por lo que fue y lo que pudo ser.

Si me das un rosario,

en mi cuello no lo colgaré,

solo contaré sus perlas y

 veré cómo en cada una de ellas

yo me encomendé

y al no ser escuchada dejé de creer.

 

Pero si me das un espejo ahí no estaré.

Mi ausencia se dejará ver

con un llanto oscuro y somnoliento,

mirada vencida, esclava de la vida

que día a día fue mi único alimento,

entregándome por completo

a los seres del silencio.