Para muchos, dejar de amar a una persona no necesariamente es odiarla; si ya no hay sentimientos positivos hacia él o ella, no implica que se haya apoderado el odio; muchas veces es que, al terminarse el amor, no queda nada.
Ese vacío de sentimientos es notable e incluye que odiar no sea importante o posible; el odio también es sentir, es dar algo a esa persona y no es necesariamente posible.
Dejar de sentir implica llegar a la paz, la calma del alma y del dolor que un día se había apoderado de ti.
No es malo dejar de sentir; simplemente es dejar atrás y volver a ser una persona normal y natural como antes se fue, solo que con la experiencia de dejar atrás, de olvidar lo bueno que posiblemente hubo, pero por sobre todo lo malo.
Cargar odios no es sano para el alma; las cicatrices se deben borrar de los sentimientos y ser humano para Dios y para sí mismos.
*
Dolores Luna.
Anna. 🥀
Sep.4. 2026.
*