Oh, fragmento de mi propio secreto,
asómate al espejo de tu propio misterio.
Yo era como la flauta de caña, cantando mi dolor por el hogar perdido,
Pero cuando desciendo al pozo silencioso de tu mirada,
el mercado del dolor del mundo se quema en su fuego,
las ilusiones de la tierra se disuelven como sal en el agua,
y de pronto, despierto en el jardín que existía antes de los tiempos.
Si el polvo del camino nublara mi memoria,
si este caminante olvidara el sabor del agua de la vida
y adorara las vasijas vacías de la ilusión,
tu destello será la brújula que rompa mi letargo.
Tu sola presencia me devolverá a la raíz de la raíz,
recordándome la promesa que el alma firmó en la eternidad.
Luz de mi alma, no permitas que mis alas se cansen en el vacío.
Sostén el hilo de este cometa que danza en tu tormenta de luz.
Prefiero perder la razón y entregar mis dos mundos
con tal de no despertar jamás de esta sagrada embriaguez.