De su mirada
tan cristalina;
nacía de ilusiones
la lumbre apasionada
mas mórbida y divina.
Y de su boca
roja y lasciva;
brotaban las pasiones
que el alma vuelven loca
de forma posesiva.
Y cual bacante
de orgía griega;
desataba aluviones
de su flama abundante
sensual; voraz y ciega.
Autor: Aníbal Rodríguez.