A la derecha, al frente,
a todos lados, el mundo
va girando con el agua,
con el viento, con el árbol,
con la inquieta dulzura
de tus manos.
Y yo, como si nada,
escribiendo un poema
y queriendo revivir
un tiempo antiguo.
Todo subsiste al fin hasta el latido
del niño que se queja sin motivo.
Si, escribiendo un poema
en los bordes del cielo,
en la cumbre del día,
en los pliegues del alma
y en las horas.
L.G.