La verdad no se inclina ante el engaño,
ni cambia de color por conveniencia;
mas la ilusión se renueva cada año,
y al sueño le concede una apariencia.
La verdad permanece, aunque lastime,
sin falsas luces ni promesa vana;
la ilusión construye un mundo sublime
que al primer viento pierde su ventana.
La verdad no precisa fantasía,
camina sin disfraces ni artificio;
la ilusión nos ofrece su alegría
y cobra con engaños el servicio.
Si el hombre quiere ver sin confusión,
que elija la verdad, no la ilusión.
JUSTO ALDÚ © derechos reservados 2026