En la tierra desierta floreció
la sarrapia de verde majestad,
con el mágico encanto que guardó
la semilla sembrada en soledad.
Es aroma de cuento y de leyenda,
es el soplo de un bosque milagroso,
que convierte la nada en una ofrenda
con su perfume dulce y misterioso.
Nació el oasis donde no había nada,
por las manos que sueñan con la flor,
y hoy la brisa regresa deslumbrada
a probar su fragancia y su dulzor.
¡Oh, guardiana silvestre de la tierra!
Tu nombre es fantasía y sanación,
el secreto de vida que se encierra
hecho paz en el propio corazón.
UnBonitoRenaciminto
©Violeta