Siempre pensando en tus atardeceres
como poeta de otros tiempos idos.
Poeta de los versos desoídos
hoy por praxis y prisa en los deberes.
Tú descansas y aduermes tus quehaceres
en esos ratos que ya están rendidos.
Te ves en tus espejos más queridos
y vuelves a encontrar al que tú eres.
Nostalgia de ese ayer se te diría.
Anclado en una vieja antología
en la que aquel ayer te da consuelo;
y es que miedo te da lo que ahora miras:
un mundo de mercados y mentiras
que ignora la belleza y niega el Cielo.