ENRIQUE HORNA

COLIBRI

He vuelto a verte hermoso y poderoso colibrí

Agitando tus plumas con los colores del infinito

Jugando con la luz y sombra de todas las cosas.

 

Travieso encanto mensajero del sol

Sanador de corazones heridos

Por las oscuras ausencias

Amarga distancia de la indiferencia

Y el desamor del olvido

 

Delicado y frágil en tu mitológica apariencia

Rápido y perseverante atravesando el cielo

Movimiento incesante para gratificar el horizonte

Cuidadoso y tierno con la naturaleza

Memorizando las huellas marcadas

En el camino de nuestro destino.

 

Paciente mensajero de lo terrenal y divino

Como hoja suelta de lo invisible

Recordándonos que todos somos peones y reyes

Una sola conciencia de las almas

Hermanadas con risas y lágrimas

Fraterna espiritualidad sin sufrir su peregrinaje.

 

Colibrí, tu gracia etérea es un murmullo

Sin pasado ni futuro

Sereno y firme ante los desafíos

Alegría genuina entre montañas y jardines

Besas las flores entregado a lo simple

Adaptándote al tiempo de tu existencia

Elevación suprema de la belleza.

 

EH