He vuelto a verte hermoso y poderoso colibrí
Agitando tus plumas con los colores del infinito
Jugando con la luz y sombra de todas las cosas.
Travieso encanto mensajero del sol
Sanador de corazones heridos
Por las oscuras ausencias
Amarga distancia de la indiferencia
Y el desamor del olvido
Delicado y frágil en tu mitológica apariencia
Rápido y perseverante atravesando el cielo
Movimiento incesante para gratificar el horizonte
Cuidadoso y tierno con la naturaleza
Memorizando las huellas marcadas
En el camino de nuestro destino.
Paciente mensajero de lo terrenal y divino
Como hoja suelta de lo invisible
Recordándonos que todos somos peones y reyes
Una sola conciencia de las almas
Hermanadas con risas y lágrimas
Fraterna espiritualidad sin sufrir su peregrinaje.
Colibrí, tu gracia etérea es un murmullo
Sin pasado ni futuro
Sereno y firme ante los desafíos
Alegría genuina entre montañas y jardines
Besas las flores entregado a lo simple
Adaptándote al tiempo de tu existencia
Elevación suprema de la belleza.
EH