Gamboa Marcos

Alma

La riqueza de estar vivos

No midas tu camino por la altura
de aquellos que llegaron antes que tú;
cada alma tiene su propio horizonte
y cada amanecer, distinta luz.

También la semilla duerme bajo tierra
antes de convertirse en primavera;
nadie contempla cuánto luchan sus raíces,
solo la flor cuando por fin despierta.

No desprecies lo pequeño que hoy posees:
una mano que te busca, un hogar,
el abrazo que te salva del silencio,
una voz que pronuncia tu verdad.

La vida no se cuenta por victorias
ni por todo lo que puedas alcanzar,
sino por aquellos dulces instantes
que supiste detener para apreciar.

Si alguna vez el miedo te derriba,
descansa, pero vuelve a caminar;
no es fuerte quien jamás conoce el suelo,
sino quien aprende de nuevo a levantar.

Ama mientras tengas a quien amar,
di lo que sientes antes de que sea tarde;
pues todo lo que guardamos por orgullo
se vuelve ausencia cuando alguien parte.

Y cuando creas que no has conseguido nada,
mira despacio cuánto hay alrededor:
quizá la dicha nunca estuvo lejos,
quizá vivía dentro de tu corazón.

Sigue adelante, pero sin olvidar
que no todo destino está al final;
a veces, la mayor de las conquistas
es comprender que ya tienes
motivos para amar.