Un lujo es despertar por las mañanas sabiendo que es un milagro,
vivir el momento con plena conciencia...
entendiendo que el futuro es solo presente que aún no ha llegado.
Un lujo es enfrentar lo que venga con la cabeza bien alta, comprender que se está aquí para remar y seguir empujando.
Un lujo vivir el hoy sin renunciar al ayer, empujando hacia adelante, y aceptar que el tiempo es un puente, no una cárcel.
Un lujo es ser uno mismo sin la necesidad de nadie,
caer y levantarse las veces que haga falta
y mantener la dignidad ante cualquier circunstancia...
firme y constante.
Un lujo es saber que se está aquí para dar,
sin esperar nada a cambio,
y comprender que dar es lo más gratificante.
Un lujo es saber que la vida es un camino: unas veces llano, otras espinoso y complejo, y aún así sabe que de él puede hacerse arte.
Un lujo es ser plenamente consciente
de que cada día puede ser el último,
que la muerte es necesaria
y que la vida eterna tal y como se concibe, sería asfixiante.
Un lujo es reconocer lo poco que se sabe
y aceptar que en el tiempo es y será constante.
Un lujo es habitar el amor,
disfrutarlo y ofrecerlo,
mejorando lo hecho.
Un lujo escribir este texto, compartilo y estar vivo para contarlo.