Joan Vivancos

La muchacha y el gato

Sonríe la muchacha

al gato azul que camina sigiloso

dejando con su sombra la huella.

 

Tras la ventana luce la farola

y ella mira solitaria

satisfecha recluida.

 

Solo la luna regala el silencio,

solo el gato deambula ajeno a las miradas,

solo una sonrisa basta para describir

el paso, la mirada, el gesto.

 

En un callejón alguien recita el poema;

ella, gozosa,

vuelve a ordenar los libros.