Ellos vivieron el encuentro más humano,
El más hermoso, diferente, pleno e infinito,
Simplemente y en silencio tomaron su mano,
Para sentirse la piel en un espacio bendito…
Ese fue un instante que el tiempo resguardó,
De a poco las ropas fueron libres y despojadas,
En un destino que hizo lo que el alma presintió,
Vivir enamorando la piel de una persona amada…
Así sus manos abrazaron a ese cuerpo fiel,
Sintiendo el amor en aquella silueta destellante,
El suave gemido dibujó sensaciones a flor de piel,
Son latidos de amor al hacerlo en ese instante…
El pulso brota en sus cuerpos de forma aceleraba,
En esos dulces besos con sabor a intensidad,
En la entrega de almas de cada flor amaba,
Naciendo lágrimas de amor en la inmensidad…