La psicología estudia la razón,
pero en ti es la ciencia que da calma;
sublime es el latir del corazón
que con tu luz purifica mi alma.
Bella mujer de piel tan hechicera,
de cabellera en negro azabache,
eres el sol de la mañana entera
que de mi vista jamás se desenganche.
Entre tempestades de dulce pasión,
tu aroma impregnaba cada pasillo;
asustado latía mi corazón
al mirar en tus ojos el brillo.
La noche baja su oscuro telón
para moldearte entre mis quimeras,
te dibujé en aquel gran lienzo de amor
donde te llevaste mis horas enteras.
Eres la psicóloga de mi desvelo,
que endulza el sueño con tu calor,
fusión perfecta de un dulce anhelo,
entre la gracia, la fe y el amor.
Marcas la vida con tu paso elegante,
dama sincera de alegre mirada;
regálame un verso, un bello instante,
para hacerte canción, mi dulce amada.
RIVAS JOSE
Barinas Venezuela
03-09-2026