Carlos Baldelomar

+ CINCO MENOS DIEZ DE LA TARDE +

Quién diría que en esta mesa,

a las cinco menos diez de la tarde,

mientras me sostengo la quijada

y miro la plaza llena de gente aburrida,

en silencio te recuerdo a la misma distancia de mi taza,

pero hoy, es solo un abismo oscuro,

con la única salvedad de que allá,

allá en el fondo donde uno llega y no se imagina, 

lucen mejor unas cuantas luciérnagas

que todas las miserables estrellas.