Cesar Curiel

No soy poeta

Dejé de ser poeta,
de hecho… nunca lo fui.

Dibujé con certeza 
la tristeza
trazada con letras
y versos que colgaban
del almanaque.

Amé y fui amado
almacené traiciones
en bitácoras de vidrio
y, también lloré 
¡Por qué no decirlo!
Le lloré a la muerte
y a un amor lejano
casi inalcanzable.

Pinté mis anhelos
en las paredes,
colgué metáforas 
en cada árbol 
y soñé estar dormido.