Arrímese acá, poeta
le resumiré una historia
que vaga por mi memoria:
yo no se si lo he vivido
o ajena será la gloria
de todo lo acontecido.
Porque al llegar el viejazo
el recuerdo se hace oscuro
y no se da por seguro
si estuvo en esas contiendas
o acaso es un inmaduro
que va robando leyendas.
No era más que un jovenzuelo
cuando fui a luchar con Roca,
por un sánguche y la coca
enfrentaba al que viniera,
borrachos, indiada loca,
y a todo el que se atreviera.
Un día atacó el malón
se vinieron como cien
comandados por Pincén,
más atrás otros dos mil
cruzando el río Neuquén
con el salvaje Rañil.
Y que quiere que le diga,
si entonces ya no era yo:
el evento se esfumó
y tras una polvareda
aparecí en Cutral Có
muy sentado en la vereda.
Pincén agarró su lanza,
y se fue de mal humor.
Ya sonó el despertador,
por lo tanto aquí concluyo.
Discúlpeme usted, señor,
puede seguir con lo suyo.
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Imagen de la web: Inodoro Pereyra y su creador, el artista argentino Roberto Fontanarrosa (1944-2007).