VVM

Te amé tanto, que me olvidé de mi…

Y no digas que no te amé... porque intenté comprenderte incluso cuando más daño me hacías. Sin querer aceptarlo seguía buscando razones para tu comportamiento cuando ya no quedaba ninguna explicación para lo que hacías y aunque hubo instantes en los que pensaba que tal vez estabas pasando por algo, que quizás no sabías cómo quedarte, o que necesitabas tiempo, espacio y un poco más de paciencia, en el fondo de mi corazón tenía miedo de aceptar lo que ahora entiendo.

 

Y te di mi corazón entero, aunque lo lastimabas una y otra vez.  Convertí tu silencio en excusas, tu ausencia en días difíciles y cada herida en algo que me convencía de que nunca habías querido causar.

 

Lo hice y lo volvería a hacer mil veces más simplemente porque te amaba tanto que siempre encontraba la manera de perdonarte antes incluso de que me lo pidieras. Conocía de memoria tus miedos, tus heridas, los motivos por los que te alejabas e incluso las razones por las que regresabas.

 

Pero cuanto más intentaba comprenderte, menos me escuchaba a mí misma, ya al final sin poder reconocerme, sin saber quién era sin ti, hasta que terminé ahí, tratando de explicar por qué alguien que decía amarme podía hacerme sentir tan poco importante. Y aun así... seguía buscando una razón más para quedarme.