Salva Carrión

Ven y clava tu sonrisa

 

 

Ven y clava tu sonrisa

como un agudo cristal,

que mi pecho es un portal

donde el silencio agoniza.

 

Que me rinda tu alegría

con su timbre de vestal,

que se duerma mi afonía

con tu canto del frutal.

 

No hay dolor, es una brasa

que en mi pecho se declara;

tu mirada de agua mansa

es la seda que me ampara.

 

¡Mira el peso de la lluvia

con su traje de neblina!

Que tu cuidado diluya

la marea de esta espina.

 

Y cuando el día se apague

en su ocaso de ceniza,

que tu boca me rescate

con ese beso sin prisa.

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