Reina el silencio
y el alma, se acomoda
en la mirada.
El viento hace crujir los abetos
que se alzan al lado del sendero.
Tiemblan las ramas de los
altos eucaliptos y los pinos
se estremecen.
Es la vida
escondida en las montañas
donde florecen
milenarios frailejones.
L.G.