Nacho Sanjuán Rey

LA MISOGINIA MUSULMANA: EN SU TEMPLO DE ORO

 

Atrapadas sin poder hacer nada,

por detrás su sombra quieta

como su mirar al suelo bofetada

reza a sus dioses a la que está sujeta.

 

¿Quién las cree?. Son sangre de cerdo

y a la vez pintadas de opacidad

pues no la ve ni el Recuerdo:

desconocida y esfumada en la ciudad.

 

La misoginia musulmana entera

y verdadera es un sueño pesadilla

en fémina tan inocente que ya quimera

es su libertad... ni  vuela... ni brilla.

 

Agosto 2.026                              NACHO REY