¡Oh, yo quiero inventar el amor eterno esta misma noche!
Volverme hacedor de sueños egoístas, pensando en mí, por ti, para ti, en ti, desde mí.
¡Oh, yo estoy dispuesto a recrear la postmodernidad en este preciso instante
en que te miro
perplejo
disociando
en tanto me sacudes
para que vuelva en mí.
¡Oh, yo quiero ser, hacer y deshacer, por el amor de Dios!
¡Oh, yo quiero, quiero,
te suplico que quiero
desesperadamente ser lo más obsesionado que tengas ahora mismo!
pensando, imaginando, recreando, perturbando y volviendo a pensar como te pienso yo a ti.
¡Oh, yo intenso! ¡oh yo perplejo! ¡oh, yo obsesivo, empedernido, mañoso, desatento, egoísta, desatinado, suicida!
¡Oh, lo que sea, por que me quieras como te quiero yo a ti! Y que se acabe el mundo, si es necesario por tal intercambio estúpido, qué bien sentir, venirse, gemir, gritar de placer y después por fin morir.