Alumbras en mi alma,
cual bella luciérnaga,
posándote en mis ramas
y bebiendo de mis hojas.
Escapas del invierno
que amenazó tus pasos,
esos pasos firmes
que se deslizan en mis brazos.
Alumbras mis días,
alumbras mis mañanas,
alumbras el caudal
del que beben estos labios.
Alumbras las fuentes
donde se posan las aves.
Alumbras como nunca:
alumbras... y encegueces.