Siervos de fanáticos prebostes,
vesánicos defensores de la cruz,
lograron hallar mi guarida;
doy mi vida por perdida.
Es la hora de que muera
devorado por la hoguera.
Ya me dan por condenado,
no hay opción a redimirme,
sin haber cometido pecado
del que poder arrepentirme.
© R. Rodrigo (2021)