Me despedí de ti, no para que vieras mi mensaje y respondieras, lo hice solo porque necesitaba cerrar esa parte de mi corazón que no es capaz de abandonarte, y quise que mi mente ayudara un poco para que no doliera tanto.
Porque es cierto, yo entiendo que no debo amarte más, que sentir todo esto que tú me causas me lastima y abre una y otra vez heridas que duelen tanto que me van rompiendo donde ya había sanado. Pero como le explico a mi corazón que no te extrañe, que ya te fuiste y quizás fue lo mejor para mí, y que no aumente los latidos al escuchar tu nombre
Hay conexiones que no entenderán nunca el porqué de la distancia, de esas que te amarran a un alma ajena y aunque no se ven, se sienten en cada rincón del pensamiento. Porque para conectar no es necesario estar cerca, es simplemente haber dejado una cicatriz imborrable y profunda pero que no lastima, de esa que a pesar del tiempo continúa latiendo fuerte, siendo imposible el olvido y sin que ninguno de los dos se atreva a tocarla.