edgardo vilches

SUEÑOS EN TECNICOLOR

Corren las imágenes

y el sonido raspa el celuloide

que va rodando hacia el silencio.

 

Cabalgan las escenas

de un cinematógrafo melancólico

que tiene un estelar

en cinemascope.

 

Es la magia de las butacas llenas

sin los permisos de los besos respectivos

y la desazón de un suspiro

que partió en el “The End”

de un infinito de color azul.