Viajan imágenes inmensas
que están afectadas por el sonido del celuloide
que va rodando hacia el silencio.
Inconsciente cabalgo las escenas
de un cinematógrafo melancólico
que aún corona a su estelar
en cinemascope.
Es la magia de las butacas llenas
sin los permisos respectivos
y con la desazón de un suspiro
que ha debido partir en el “the end”
de un infinito de color azul.