LA SEMBLANZA DE LOS AÑOS
La luz calcinada de una absorta, tarde enmudecida.
Anticipa la incertidumbre,
que aparece con languidez.
Durante las esperanzas
de una larga vida.
▪
Mientras desconcierta...
un sombrío abandono.
que discurre con pasmoso,
y decadente tedio.
Como apaciguando
irascibles modos.
Durante desoladas horas...
Que ya desde antes...
no han parecido ser iguales.
▪
La acaecida semblanza
de los años.
De pronto fatiga y adormece,
el discreto pasado.
Que fragmenta toda realidad,
de la experiencia vivida.
Doblegando con tanta adversidad,
aquello que ya conocemos.
▪
Sigue nublando la lagrima,
que ahora duele mucho más.
Donde a veces la ansiedad
de los menguantes pasos
¡ Hace que mire...más allá !
de aquello que dejo pasar...
Sin haberlo mirado...
¡ más detenidamente !
Quizás buscando algo más...
de lo que nunca pudo mirar.
▪
Hilando deslucida indiferencia, triza su redoblada historia.
Mientras demora
el instante preciso.
De una idea renaciente
Que trastoca la permanencia evidente.
De una idea agonizante...
que ahora puede diferenciar.
Entre el todavía, ruido latente,
que se siente mucho más lejos.
▪
Talvez indefenso está el horizonte,
todavía retrayendo frases ajenas.
Entre la culpa que cuelga,
esos momentos tan distantes.
Donde sustrayendo
estrechos recuerdos.
Se rememora cada experiencia,
evitando nostálgicas verdades.
▪
Insólito vacio de instantes
de olvido repetido.
Juntando tristezas,
que aún puede recordar.
En su displicente corazón distraído.
Que siente, con latente lentitud,
cada hora despedida de todo.
▪
Un corazón que nunca
pudo dejar de sentir.
Esas confidentes
memorias tan suyas.
Mientras sueña entre vuelos
de mariposas blancas.
En la rara y algente soledad,
que cubre su marchito rostro.
Con otro temporal recuerdo,
tan sustraído de la frágil realidad.
Que siente con final cercano.
Autor Consuelo Sanchez