WordMaster

La gloria para quien no la necesita

Los nubarrones arden, luego heredan el fuego

y  lo descargan al azar,

fucilazo que cae siempre en picado,

y se refracta

en la Tierra, como hago yo sin luz ni destrucción,

como los besos hacen, si cerramos los ojos,

ninguno saldrá a oscuras,

es el único rayo en el que no interfiere

el ser humano.

Los demás son impropios de sí mismos,

forman parte de un trueno que se estremece,

como todos nosotros, que creemos en algo por encima

del universo, la lluvia, la tormenta,

y nuestro nombre es la sombra 

que en el cielo no existe.

 

Sacrificamos ídolos por otros nuevos ídolos

para cambiar el mundo.