Una estrella en el desierto
Por verte atravesaría
las arenas del desierto,
porque sin verte estoy muerto
y negado de alegrías.
Sin ver tu pelo azabache
oscuro cielo sin luna,
cuál una noche moruna
sin luna para alumbrarte.
Así está mi corazón
desde que tú te marchaste,
olvidado en un rincón
sin sol para calentarse.
Un trocito te llevaste
y me faltan los latidos,
de un corazón encogido
sin que yo pueda olvidarte.
En las ardientes arenas
de ese lejano desierto,
recuérdanos tú, sin penas,
pues vives en nuestros cuerpos.
José Ares Mateos