La Garza Blanca
Llega sin ruido, desliza su blancura
donde el agua descansa quieta y clara,
no necesita viento para altura
ni grito para ser toda presencia.
Se queda inmóvil, el cuello recogido,
aguarda sin prisa, sin dudar, sin miedo,
como quien sabe que el amor no es prisa
sino el silencio donde todo crece.
Tiene miedo tan solo de romper
esa calma que solo tú le diste,
de que su sombra altere el agua clara
donde tu imagen duerme, quieta y pura.
Vuela despacio, sin perder el rumbo,
siempre al mismo cauce, al mismo abrazo,
blanca como la fe que no se dice
pero que nunca, nunca se aparta.
No necesita alas de tormenta
ni truenos para hacerse oír; le basta
saber que en la orilla donde tú esperas
está su hogar, su paz, su única orilla.
Autor: Antonio Pais._
La Paz, Córdoba,
🇦🇷Argentina🇵🇹
Dpto:San Javier._