El último vagón
salió en la tarde.
La taberna no apaga
las luces en la noche
porque en la penumbra
los rostros envejecen.
El cielo es azul y amable.
No hay tormentas de arena
ni grandes cicatrices.
¿Por qué hablar del paisaje
y escribir de tu cielo,
si el último vagón
salió en la tarde?
L.G.