Con un nudo en la garganta
y lágrimas en los ojos,
allí mirando a la Santa
te vi postrada de hinojos.
Rogabas frente al altar
a aquella imagen sagrada,
con un triste suspirar
y la mirada quebrada.
Pedias con vehemencia
que se fuera la aflicción,
que ha dejado tu conciencia
roto en dos tu corazón.
Buscabas en el olvido
una luz o una salida,
para sanar lo sufrido
sin reabrir otra herida.
Y en un soplo de consuelo,
disipada la penumbra,
pareció bajar del cielo
esa luz que a ti te alumbra.
Classman