Testamento de una poeta en bancarrota
Les dejo a mis acreedores
este manojo de metáforas oscuras,
tres adjetivos que no usé por caros
y una rima que me sobró del martes.
A los críticos literarios
les heredo mis anteojos,
a ver si logran ver la gracia
de pagar el arriendo con un soneto.
A mi sobrino le dejo el perro,
único ser de esta casa
que escuchó mis lecturas
sin pedir una aspirina.
Y a quien extrañe mis versos alegres
le dejo este poema,
para que no ande diciendo
que la tristeza me paga el sueldo.
Si al morirme no ven luz al final del túnel,
no se asusten:
es que me la cortaron ayer
y el recibo se me traspapeló en la lírica.
Autor
© Nelly Cevallos-Liora
2 de septiembre al año 2026