benchy43

UNA CALANDRIA

Como un autito a cuerda corre y salta
    a mi lado.

Me acompaña en mi lento caminar,
    se detiene,
    picotea.

Corre y salta otra vez, me mira
    (¿Se despide?)
    y vuela.

Allá está, arriba, entre las ramas desnudas.
    Se arremanga, 
toce, aclara la garganta y trina.

De a poco se va adueñando de calles,
    veredas
    y jardines.

Miro mi reloj y son las diez.
No existe nada más que su trino.
La mañana ya le pertenece.

Derechos reservados por Ruben Maldonado.