Soy un vagabundo ante mi destino,
muero de frío y revivo en la rutina
del invierno implacable
que solo me hace sufrir.
Soy luchador en el ring del asfalto
que me entierra en la miseria,
montaña de basura que es la mentira.
El amor ajeno mira de lejos
con su mirada baja,
es que hace poco era parte de mi piel,
pero la vida me quitó todo
y en calles oscuras construyó mi destino.
Divagando en soledades de familias
que usaron el olvido
para disimular el dolor que es verme así,
lucho ante el universo
comiendo fe como sobras de los containers.
Sonrío abrigando mi ilusión
del mal más frío y cruel
que es la soledad.