Hay veces que trato de silenciarlo todo,
de ignorar aquello que hace ruido,
de escuchar solamente el pitido
que anuncia el final de todo.
Pero apareces tú de nuevo,
y el miedo se va.
Se van las ganas de silencio
y vuelves a aparecer tú,
ya no con aquella sonrisa tímida,
sino solamente tú,
con esos hoyuelos
que parece que la sujetan.
Y vuelve a aparecer el ruido.
Vuelve a sonar el despertador.
Y vuelves a agitar el tornado
que creí que había conseguido detener.
Me gusta pensar
que en otra vida caminamos al mismo paso,
hacia el mismo lugar,
en el mismo sentido.
Pero hace tiempo que entendí
que no estamos en el mismo punto.
Aun así, sigo buscando
ese lugar exacto
donde nuestras sintonías consiguen tocar
la misma nota.
Y, de verdad,
espero encontrarla algún día.
Porque tengo cada palabra ensayada en mi cabeza,
cada frase que nunca me atreví a decir,
esperando el momento exacto
para dedicártelas todas
y conseguir que, por una vez,
lleguen hasta donde quiero:
hasta tu corazón.