Llegué a una ciudad
donde las calles
tenían prisa.
Los edificios
eran árboles
sin pájaros.
Los semáforos
daban órdenes
al cielo.
Y los hombres
caminaban
sin mirar las nubes.
Yo pregunté:
¿Dónde está el lago?
Nadie respondió.
Entonces comprendí:
algunas ciudades
han perdido
su espejo.
Emiliodr/SEPT/1/26