Tengo una palabra
que es cuchillo y es calma.
La guardo en el pecho
como quien guarda su alma.
No es tuya ni ajena
no me la dio la patria.
Es raíz de mi canto
y le alumbra una espalda.
No la digo en vano
no la vendo en la plaza.
La dejo en mis libros
en las cartas que estallan.
Me ha salvado del odio
del encierro, de la nada.
La palabra es mi escudo
mi brújula.... mi casa.
Por eso cuando escribo
escribo como espada.
Corto el aire dormido
rompo la carcajada.
Y si tiemblan los muros
cuando mi voz resalta
es porque soy la hija
de todas las que hablan!
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