Yo te pido que me chupes la pija
y que me dejes tocarte los senos
y sentirlos tan suaves y serenos;
quiero chuparlos como lo hace tu hija.
Quiero cabalgarte como a la yegua,
siente la rudeza de mi carajo
probar el sabor que tienes debajo
y darte con la experiencia sin tregua.
Dame de tu boca un rico gemido
mientras tus piernas se van escurriendo;
quiero con mis ganas hacerte un hijo.
Tus caderas ya saben cuánto mido
el paraíso viene a ti corriendo,
mientras gritas: cálmate niño pijo.
Luego de gozar mi larga jornada
tú te has quedado dormida sin nada,
me he quedado con más ganas y quieto
para hacerte otra falta de respeto.