En el mostrador de la pescadería
Conservo viento para el girasol,
La garza,
La caléndula...
La clientela pasa, me ignora,
El pescado es caro,
No gusta a los niños,
No lo compran las señoras,
Pero mis ojos periféricos,
Retienen un hálito en las pupilas.
Todavía vivo,
Todavía fresco,
Conservo el valor,
Más allá del precio,
Y el mar lo sabe.