¿Quién le habla al yo
cuando habla?
—Virginia Woolf
—en su habitación propia—.
¿Quién soy yo,
un trozo de barro
por amasar, o una errata
en un papel en blanco?
¿Un quizá que se queda
en el camino o un destino,
un desatino, o un desacierto?
¿Quién yo, una promesa,
una masa informe
que espera unas manos,
o una pregunta que busca
incesante, sin conseguirla,
una respuesta, o dos?
¿Quién soy, una incógnita
que no logra conocerse
y busca residencia dentro
de una ecuación infinita,
o una asíntota que busca
tocar y nunca toca?
Soy todo oídos.