Confieso que he pecado
en contra mía,
que me he anulado
e hice cosas que me dolían
para no fallarle a alguien más
antes que a mí misma.
Te revelo que ya no creo
en los cuentos de hadas
y que el truco de magia
ya perdió la gracia.
No encuentro sentido a todo lo vivido.
Profané mi raciocinio
para que él se quedara conmigo.
Me traicioné a mí misma,
y él, aun así, se ha ido.