Isaias DM

Otra vez en la Ventana

En mi ventana

Hola, aquí estoy nuevamente, frente a mi ventana: esa misma ventana donde una vez juré no volver a entregar mi corazón a quien no me demostrara amor. Aquí prometí no decirle que sí a todo el mundo, olvidándome de mí. Sin embargo, aun sabiendo cuánto podía dolerme, volví a hacer lo mismo.

Dios, a veces me pregunto: ¿por qué me hiciste tan gentil en un mundo lleno de máscaras? ¿Por qué pusiste en mí un corazón tan humano, capaz de dar sin esperar nada a cambio, aun después de conocer las verdaderas intenciones de algunas personas?

Señor Jesús, te hablo para que escuches mi corazón, pero no lo hago en señal de reclamo. Al contrario, hoy quiero darte las gracias. Gracias, Dios, por permitirme comprender que querer también cuesta, que amar implica riesgos y que algunas decepciones llegan para enseñarnos a valorar nuestro propio corazón.

Gracias por tu amor, Jehová, porque nunca me abandonas. Gracias, Señor, porque hoy sé y confirmo que no podemos salir a buscar en los demás aquello que todavía no hemos sembrado dentro de nosotros. No podemos exigir amor sin aprender primero a amarnos, ni buscar paz afuera cuando nuestro interior todavía necesita sanar.

Hoy no me arrepiento de haber sido bueno, porque la bondad no fue mi error. Mi error fue permanecer donde no la valoraban y ofrecer mi corazón en lugares donde no sabían cuidarlo.

Gracias, Señor Jesús, por cada experiencia, por cada aprendizaje y hasta por cada herida que me ayudó a despertar. Y ahora, si me lo permites, cierro esta ventana. No porque haya dejado de creer en el amor, sino porque llegó el momento de abrir una puerta nueva, sanar mi corazón y continuar mi camino contigo.