Amo mi fe, amo vivir en espiritualidad, en la confianza plena que hay un ser que por mi vida lo dio todo, y en una cruz llevó mis pecados. Por eso yo lo adoro, lo quiero y confío siempre en él, porque es el rayo de luz que ilumina mi oscuridad y que a mi vida siempre paz y amor proveerá. Con eso yo le defiendo en la lucha constante, en esta guerra espiritual.